«¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás
bajo mi sombra
y resguardo?
¿No soy yo
la fuente
de tu alegría?
¿No estás en
el hueco de
mi manto,
en el cruce
de mis brazos?
¿Tienes necesidad
de alguna
otra cosa?»
(María a Juan Diego)

Reseña biográfica de san Juan Diego Cuauhtlatoatzin,
  el vidente de Guadalupe (1474-1548)

Juan Diego es un indio chichimeca que nace en 1474 en el calpulli de Tlayacac (Cuauhtitlán, México), 20 kilómetros al norte de Tenochtitlán (ciudad de México). Cuando nace recibe el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir «el que habla como águila» o «águila que habla».

Juan Diego pertenece a los macehualtin, la clase más numerosa y baja del imperio azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedica a trabajar la tierra y fabricar matas que luego vende. Posee un terreno en el que construye una pequeña vivienda. Se casa pero no tiene hijos.

Juan Diego tiene 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años. Luego del milagro de Guadalupe, Juan Diego va a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que aloja la santa imagen de la «Señora del Cielo», tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino. Su preocupación es la limpieza de la capilla y la acogida de los peregrinos que visitan el pequeño oratorio. Pasa el resto de su vida dedicado a dar testimonio y a difundir las apariciones entre la gente de su pueblo. Ama sobremanera la Sagrada Eucaristía, y por permiso especial del obispo recibe la Comunión tres veces por semana, algo completamente inusual en aquellos tiempos.

Juan Diego, un laico fiel a la gracia divina, goza de tan alta estima entre sus contemporáneos que éstos acostumbraban decir a sus hijos: «Que Dios te haga como Juan Diego».

   

Muere el 30 de mayo de 1548, a los 74 años, circundado de una sólida fama de santidad. Es beatificado en abril de 1990 por Juan Pablo II. En julio de 2002 es canonizado en una ceremonia presidida por el Papa realizada en la Basilica de Guadalupe. Su Santidad alabó en Juan Diego su fe simple enriquecida por la catequesis, y lo definió como un modelo de humildad para todos nosotros.

Oración

Concédenos, Señor todopoderoso,
que el ejemplo de san Juan Diego
nos estimule a una vida más perfecta
y que cuantos celebramos su fiesta
sepamos también imitar sus ejemplos.
Por Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor.


Más información:
www.ssjuandiego.org www.sancta.org
es.wikipedia.org www.virgendeguadalupe.org.mx
EWTN evangelizo.org

Esta síntesis se ofrece instar manuscripti para su divulgación. Es una copia de trabajo para uso interno de El Movimiento de la Palabra de Dios, y ha sido depurada dentro de lo posible de errores de tipeo o traducción.