«El amor es
nuestra misión:
La familia
plenamente viva»


«Dios quiso
nacer y crecer
en una familia humana.
De esta manera
la ha consagrado como camino primero y ordinario
de su encuentro
con la humanidad»
(Benedicto XVI)

Las familias y niños

La más auténtica y profunda vocación de la familia es acompañar a cada uno de sus miembros en el camino del descubrimiento de Dios y del proyecto que Él ha dispuesto para ellos. En la celebración sacramental, el hombre y la mujer pronuncian una palabra profética de entrega mutua, el ser "una carne", signo del misterio de la unión de Cristo con la Iglesia (cf. Ef 5,32).

Melisa, Pietro y Daniel (Buenos Aires)
La familia integrada en una comunidad de fe es la base del Pueblo de Dios
Natalia, Sergio e hijos (Córdoba)

«Frente al difundido desorden de los afectos y al surgir de modos de pensar que banalizan el cuerpo humano y la diferencia sexual, la Palabra de Dios reafirma la bondad originaria del hombre, creado como varón y mujer, y llamado al amor fiel, recíproco y fecundo» (Benedicto XVI, Verbum Domini 85).

Mediante la fidelidad y la unidad de la vida de familia, los esposos son los primeros anunciadores de la Palabra de Dios ante sus propios hijos, quienes se inician en la oración en el seno del hogar gracias a las enseñanzas de sus padres. Una educación auténticamente cristiana no puede prescindir de la experiencia de la oración. «Encomiendo a la protección de Jesús, José y María a los padres y a las madres de familia, para que inculquen en sus hijos e hijas el amor a la oración, invocando junto a ellos el Santo Nombre de Dios» (Benedicto XVI).

En la vida que pasó en Nazareth, Jesús honró a la Virgen María y a san José, permaneciendo sometido a su autoridad durante toda su infancia y adolescencia (cf. Lc 2,51-52). De tal forma puso en evidencia el valor primario de la familia en la educación de la persona. «María y José educaron a Jesús ante todo con su ejemplo. La Sagrada Familia de Nazaret es verdaderamente el 'prototipo' de cada familia cristiana que, unida en el Sacramento del matrimonio y alimentada de la Palabra y de la Eucaristía, está llamada a llevar a cabo la estupenda vocación y misión de ser célula viva no sólo de la sociedad, sino de la Iglesia» (Benedicto XVI, Ángelus del 31/Dic/06).

Estamos a favor de la vida y creemos que todo ser humano tiene derecho a vivir sin que nadie se lo impida. El respeto a la vida no es cuestión de religión o ideología. La vida es esencial para el ejercicio de cualquier derecho humano. Creemos en una sociedad unida para promover la vida, renunciando definitivamente a cualquier forma de violencia.

«El Sínodo ha encomendado también la formación de pequeñas comunidades de familias, en las que se cultive la oración y la meditación en común de pasajes adecuados de la Escritura […] La Palabra de Dios es una ayuda valiosa también en las dificultades de la vida conyugal y familiar» (Benedicto XVI, Verbum Domini 85). En el Movimiento, las familias se integran en las comunidades pastorales. En ellas se busca el desarrollo de la interioridad personal, de la interioridad familiar, y la educación y evangelización de los hijos.

La familia, integrada en una comunidad de fe, es la base de una sociedad sana y del Pueblo de Dios que hace historia de Salvación. Actualmente las familias que participan en El Movimiento de la Palabra de Dios tienen aproximadamente unos 1400 niños.

«Al alba del tercer milenio, no sólo hay todavía muchos pueblos que no han conocido la Buena Nueva, sino también muchos cristianos necesitados de que se les vuelva a anunciar persuasivamente la Palabra de Dios, de manera que puedan experimentar concretamente la fuerza del Evangelio» (Benedicto XVI, Verbum Domini 96).


Quiero decir gracias...

Ver también:

Recursos de formación: Familia y sociedad
La (in)equidad en los procesos de crianza y socialización
Declaración ciudadana por la vida y la familia
 ¿El uno para el otro? Pastoral de novios, de Rubén y Esperanza, en Cristo Vive Aleluia! 105, pág. 6 (diciembre 1996).
• La renovación de las familias, de Carlos Yaquino, en Cristo Vive Aleluia! 23, pág. 23,(agosto 1980).
 Una familia entregada al Señor , de Margarita y Daniel, en Cristo Vive Aleluia! 30, pág. 12 (diciembre 1981).
• Creciendo con nuestros hijos , de Mirtha L. Rigoni, en Cristo Vive Aleluia! 65, pág. 9 (diciembre 1988).
• La familia y la comunidad de fe en el Movimiento, de Luis y Cristina Samaniego, en Cristo Vive Aleluia! 80, pág. 10 (diciembre 1991).
La familia comunitaria, del P. Ricardo L. Martensen, en Cristo Vive Aleluia! 100, pág. 6 (noviembre 1995).
Familias evangelizando, de A. Bourgeois y D. Poli, en Cristo Vive Aleluia! 105, pág. 12 (diciembre 1996).
• El lugar de la familia en la comunidad de fe, de Escuela Pastoral, en Cristo Vive Aleluia! 105, pág. 14 (diciembre 1996).
• Soy un sueño de Dios, de Marcela Leguizamón, en Cristo Vive Aleluia! 120, pág. 6 (diciembre 1999).
 El valor de la vida , de Adriana E. Nigro, en Cristo Vive Aleluia! 130, pág. 14 (diciembre 2001).
• Vivir el amor en la familia, de Mónica O., en Cristo Vive Aleluia! 140, pág. 14 (diciembre 2003).
• Sanación de la familia desde la gracia nupcial de los esposos, del P. Daniel Viera, MPD, en Cristo Vive Aleluia! 145, pág. 28 (diciembre 2004).