Con la realización de un encuentro de una jornada, en donde primó la alegría y la acción de gracias, los hermanos y hermanas de la Rama Mariana celebraron sus 30 años de vida en el Movimiento de la Palabra de Dios. La conmemoración tuvo lugar el pasado 31 de mayo en el Colegio Obispo Caixal, en la ciudad de Córdoba. Hubo una asistencia numerosa con personas que acompañaron este camino a lo largo de los años.
El día comenzó con la Eucaristía celebrada en un ambiente vital y comunitario de oración y cantos. Participaron hermanos de distintos Centros pastorales, en particular de la provincia de Córdoba, que se unieron para agradecer al Señor la fidelidad de tantos servidores que han hecho posible el crecimiento de esta realidad pastoral.
Uno de los momentos más significativos fue la presencia de la Hermana Graciela Rodríguez, de la Sagrada Familia de Urgel, quien acompañó los primeros pasos de la Obra en Buenos Aires. Su participación permitió recordar los inicios del camino del Movimiento y contemplar, una vez más, la acción providente de Dios en la historia. Los encuentros entre hermanos de distintas generaciones ayudaron a revivir recuerdos, fortalecer vínculos y renovar la gratitud.
Durante la jornada también se hizo memoria de acontecimientos que marcaron profundamente la identidad de la Rama Mariana: el impulso misionero recibido a través del Padre Ricardo, los viajes a Ecuador, la presencia de María, Guardiana de la Fe, y las numerosas puertas que el Señor abrió mediante la realización de los retiros marianos. Todo ello permitió reconocer cómo, a lo largo de estas tres décadas, Dios desplegó un camino fecundo de evangelización y servicio.
En el marco de la celebración, los presentes recibieron una bendición especial durante la Eucaristía, quienes ofrecieron estos treinta años a la Virgen María y pusieron en sus manos el futuro de esta realidad pastoral. La fiesta se convirtió así en una ocasión para renovar la esperanza y la disponibilidad a seguir respondiendo al llamado de Dios allí donde Él quiera seguir haciendo crecer esta gracia.
¡Recemos por el crecimiento de esta Rama y por lo que el Señor quiera hacer!



